viernes, 5 de junio de 2009

Minotauromaquia. Lara en el laberinto.



A un mes de mi partida, me encuentro perdida en una especie de laberinto intelectual: investigando al rey Minos, me he perdido completamente entre las fuentes y los datos arqueológicos. Tengo tortícolis de tanto mirar al fuerte sol, para orientarme, y empiezo a estar harta del trabajo que he escogido para hacer una memoria. (un momento de lucidez en un mar de tranquilidad) Trozos de mi estancia en este país de galos (estancia que, paradójicamente, he compartido principalmente con esos romanos que están tan locos) me pasan por la vista a velocidad supersónica, y me hacen dar vueltas y vueltas, desorientada y perdida en este laberinto…La guitarra sobre la silla, en el suelo nada más que un colchón… se pueden tocar las estrellas, en los reflejos de las botellas…
Las tardes viendo ponerse el sol, perdida por las pasarelas y los puentes del Sena… los parques, mi obsesión por los animales vertebrados, la patata que planté, la ciudad universitaria, las luces de París tatuadas en la retina que todos vemos cuando nos frotamos muy fuerte los ojos, la Sorbona, el Panteón, la Biblioteca de Sainte Genevieve, los cuervos en los pararrayos, los Jardines de Luxemburgo, un hombre preguntándome “Como… ¿sólo de ida? ¿es que no piensas volver?”… y mi propia sonrisa congelada mientras la idea se clavaba en mi estómago y empezaba a retorcerse, abriéndose camino hasta lo más hondo de mi corazón… “Si… me voy de París”. (Iría hasta el mismo infierno…por medio minuto más…quiero perderme…)
Pero en fin… Guardaré en tarros de miel todos los recuerdos mi último año de vida en la ciudad en la que siempre quise vivir.
Pero si tuerzo por este recodo, (esta pared no estaba aquí antes) y sigo en línea recta hasta…¡Ah! Si… En esta pared está mi larga lista de sueños : hay uno más tachado para siempre… el siguiente es irme a recorrer el mundo en una furgoneta. Lo peligroso es que ya he encontrado con quien, y parece que va más en serio que yo, así que probablemente acabe haciéndolo… pero creo que me voy a quedar un poco más en esta plácida balsa de aceite…mmmm…
A lo lejos está el minotauro, le oigo hocicar a las paredes (pobre, está tan sólo) y golpear con sus pezuñas el suelo arenoso… pero no me cogerá hoy…
De momento, atravesaré esta pared falsa (se veía a lo lejos que era un espejismo) y me iré a Alemania a excavar este verano… bueno, y a todas partes, por que no voy a parar de excavar.
De momento la sombra del minotauro que me persigue está cada vez más cerca, y necesito huir de aquí para esquivarlo. No me creo lo que dicen los atenienses de su padre, creo que era un buen tipo… aunque con demasiados genes de toro en su familia era de esperar que al menos un hijo le saliese algo animal.
Para todos los que hayais aguantado mis idas de olla en este blog: ya os queda menos. El día 26 (cómo no) dejo mi buhardilla, mi V arrondisement, mi Saint Michel, mi Rue Moufftard, mi Pont des Arts, mis Jardines de Luxemburgo, mis maravillosas vistas, mis amigos, mi mago Howl y su proyecto de castillo ambulante… y parte de mi juventud, una parte maravillosa.
Pero no os preocupeis… le he cogido tanto gusto al blog, que creo que es posible que tengais que seguir aguantándome en otro recodo del ciberespacio.
Sobre todo no os preocupeis: a mi vuelta recordaré poner las velas blancas… gracias a todos por acompañarme en este fantástico viaje, me habeis ayudado en los momentos más duros, y habeis compartido conmigo los mejores ratos. Mil gracias… nos vemos en el laberinto…

lunes, 25 de mayo de 2009

Donaudampfschiffahrtselektrizitätenhauptbetriebswerkbauunterbeamtengesellschaft


Bueno... creo que ha llegado la hora de que os ponga al día una vez mas. Mañana me quedará un mes justo de estar en esta maravillosa ciudad que ahora resplandece a cuarenta grados. Y yo paseo por sus calles sin poderme quitar de la cabeza la canción de Eleanor Rigby...pero hoy no voy a hablaros de París. Tan sólo deciros que encontré un nuevo trabajo como profe de español, a una antigua cantante de jazz que me paga con clases de canto, así que ya tengo otra cosa más que echar de menos cuando vuelva a España.
La razón de mi desaparición durante el último mes, fue que a mi vuelta de España, apenas tuve un día libre (que utilicé para irme al concierto de Ska-p, aquí en París, que estuvo increible), y me fui a una isla del Atlántico, la Isla de Brèhat, en la Bretaña. En realidad es todo un archipiélago, con su centro en dos islas más grandes que el resto y unidas entre ellas por un puente de piedra. ¿que puedo contaros? Las vacas pastaban la hierba alta y verde, las casitas de piedra con los agudos y negros tejados se escondían por todos los rincones de la isla... Vivíamos en una casa enorme (tenía que serlo, éramos diez, y aun así sobraron camas) de tres pisos, con una gran chimenea. Hicimos pan en el horno, cocinamos, comimos "mashmellows" (esas nubes de gominola que hay que poner al fuego para que se tuesten), robamos la leña que necesitamos, y nos bañamos en el agua helada. Yo me dediqué a dar largos paseos y coger conchas en la playa... Todo el mundo iba por ahi con unos carritos rarísimos, por que no hay apenas coches (tampoco hay carretera)...por las noches cenábamos todos juntos y hablábamos del Líbano sin parar (había cuatro personas del Líbano, y cuando se juntan son imparables, y su nacionalismo exacerbado también...¿sabíais que el Líbano está en el centro geográfico del mundo, que por otra parte, es esférico? Yo no...)Pero bueno, bromas aparte, tuvimos unos días muy tranquilos y muy alegres.
Pocos días después de mi vuelta, emprendí con energía mi viaje por tierras germánicas, que estuvo genial... Visité Heildelberg, una ciudad preciosa y típicamente alemana, comí Leeberkäse (una especie de pan-queso hecho exclusivamente de carne, que es increible), me pasée por un museo de árboles (el Arboretum de Heildelberg) dónde encontré unas secuoyas antiquísimas y enormes, comí bretzels... Y luego partimos hacia Hannover, una ciudad mucho más grande e industrializada, con una universidad bastante bonita, y dos lagos (obra de Hitler). Después partimos hacia Essens, un pequeño y precioso pueblo en la playa del Mar del Norte: fue una delicia. Dimos paseos en bici por los alrededores, siempre verdes, y visitamos el casco histórico: una iglesia del renacimiento, y una fila de casas en torno a ella. Al día siguiente cogímos un barco hasta Spiekeroog, una isla casi deshabitada (por que se mueve y cambia, ya que está hecha de arena blanca y fina). El cielo es de un azul pálido dificil de imaginar si no lo has visto antes, y la playa blanca resplandeciente, salpicada de pequeñas conchas negras. Por supuesto, comí chocolate (sólo en el supermercado tienen como 60 clases diferentes de chococlate, hasta vi chocolate de wasabi), comí más bretzels, y aprendí la curiosa forma de dar paseos en bici que tienen los alemanes, funciona así: nos preparamos todos con una gran bolsa individual en la que cada uno lleva todo lo que puede necesitar durante el viaje, (toooodo comestible, 60% chocolate), y salimos todos tempranito. Recorremos tres kilómetros, y paramos en un merendero para disfrutar de nuestro chocolate, y la primera increible cerveza (0.5 l., 5% alcohol). Después de una media hora descansado de la media hora de bici, recorremos otros tres kilómetros, y paramos en un bar a tomar otras increibles cervezas, y seguir disfrutando del contenido de nuestras bolsas individuales. Después de cerca de una hora, cogemos las bicis de nuevo y nos encaminamos hacia otro merendero, dónde vamos a comer (¿no habíamos comido ya, y desayunado panecillos y salchichas de Bavaria hace cerca de dos horas? No, que va, eso eran el primer, el segundo y el tercer desayuno...)Tras quince agotadores minutos de pedaleo (agotadores por la cantidad de alcohol que llevaba en las venas, los que me conoceis bien sabeis que tumbo con dos cervezas, sobre todo si son tan increibles), nos sentamos todos en mitad de un bosque paradisíaco a comer más panecillos y ensalada, y por supuesto beber más increible cerveza, e incluso chupito al final de la comida. De la vuelta no recuerdo demasiado, sólo que era profundamente feliz, y casi me caigo unas cuantas veces de la bici, por intentar tocar el timbre. ¿Os ha gustado mi historia? Pues ahora añadirle el componente lingüístico (nadie hablaba inglés, ni francés, y yo no hablaba alemán)...Así que, queridos amigos, he llegado a una conclusión: Alemania es el paraiso. Comes y bebes todo el rato, sin tener que mantener conversaciones innecesarias y molestas sobre la extraña naturaleza de las salchichas que te estas comiendo, vives en medio del bosque, y cuando vuelves a casa, las ventanas pueden abrirse de quincemil formas diferentes, hay dos calefacciones, una para el aire y otra para el suelo, todo es blandito, suave y de colores preciosos, todo está ordenado, pensado y perfectamente organizado para colmar de felicidad al hombre más exigente... mis sueños estaban repletos de bretzels y cerveza... en fin, que he decidido aprender alemán. Por el momento, me he estado informando, y parece ser que tienen cierta tendencia a las palabras largas, como la que pongo en el título, que significa algo así como "Asociación de funcionarios de rango inferior que trabajan en las fábricas que proporcionan electricidad a los barcos que navegan por el Danubio". Creo. No me negareis que tiene miga... y ¿os he hablado ya de la cerveza? Era increible...

martes, 12 de mayo de 2009

Post antiguo

Este es un post que me hubiera gustado publicar mucho antes... pero por razones que explicaré no pude. Lleva escrito casi un mes... os prometo explicarlo todo... en otro post:
Desde que el sol tiñe de nuevos colores los viejos edificios de París, abrirme camino esquivando turistas para llegar hasta la facultad, se ha convertido en una lucha desenfrenada del individuo contra el medio hostil, o si lo preferís, en mi nuevo deporte habitual. Lástima que, como la mayoría de los deportes (salvo honrosas excepciones) tampoco implique un gran incremento de mi actividad intelectual, por que… ¡Premio! La facultad sigue cerrada, en huelga.
Mi desesperación ha ido incrementándose, ha llegado al borde de la histeria, ha tocado su cenit, ha caído en picado… y ahora me encuentro en el extraño vacío del otro lado. Mis relaciones con los profesores se limitan a breves intercambios de trabajos escritos por Internet. Cosa que me deja bastante tiempo para pensar… (los que me conoceis os estareis llevando las manos a la cabeza).
Por que, chico, entiendo que las tropas de Alejandro, cansadas, heridas, hartas de que las tribus locales les acribillasen con flechas y lanzas envenenadas, de comer frutas y verduras (y de vez en cuando, alguna que otra vaca sagrada), de llevar ellos solos todo el peso del campamento (también se habían comido a los caballos) y después de ocho años de periplo asiático…hicieran huelga, y se negaran a cruzar el Ganges. Ellos sí que tenían motivos. Y aún así solo duró unas pocas semanas, y ocurrieron cosas grandiosas, como la fundación de otra Alejandría, festivales, matrimonios, felices reencuentros, reyes que dejan de creerse dioses, etc…En cambio, Francia lleva tres años sometiendo a sus estudiantes a una huelga sistemática debido a unas reformas que, sí, nos incomodan, como todas las reformas (en un sistema tan pomposamente petrificado, probablemente harían huelga si alguien sugiere cambiar los incomodísimos pero gloriosamente ancianos asientos de los anfiteatros) pero que no son nada comparadas con la que se nos viene encima a los españoles con nuestro nuevo Plan Bolonia, por que, queridísimos amigos, no se si vuestra especialidad estará en peligro PERO LA MÍA SI.
Hace unas semanas una amiga me mandó un correo electrónico, y no quería creerlo, pero desde entonces he tenido tiempo para comprobarlo con mis propios ojos: LA PREHISTORIA NO CONSTA COMO ESPECIALIDAD DENTRO DEL NUEVO GRADO DE HISTORIA.
Desde aquí hago un humilde llamamiento a todos los peces gordos: por favor, señoras y caballeros. No soy la más indicada para explicarles las dificultades por las que atraviesa nuestra querida Prehistoria a lo largo del siglo XX (que prácticamente la vio nacer como ciencia) en toda Europa. Para que se hagan una idea, grandes científicos de nuestra disciplina como François Bordes deben sus grandes conocimientos a un aprendizaje casi en exclusiva autodidacta: y no hablemos en España, dónde, en los años 60, el manual de referencia era aquél que publica Hugo Obermaier a principios de siglo. Así que todo, absolutamente todo lo que se ha conseguido a nivel académico desde los años 80 queda borrado de un plumazo, negando a nuestros futuros licenciados la posibilidad de estudiar a fondo tan apasionante disciplina, a menos, claro está, que tengan suficiente dinero y tiempo en su vida como para especializarse haciendo un puñetero máster, que todavía nadie se ha molestado en adecentar (por lo que me han contado). Y para rematar la faena, alguien tuvo la espléndida idea de hacerlo precisamente en 2009, esto es, 150 aniversario de la publicación de “El orígen de las especies”. Cojonudo. (Perdón por la expresión, es para que os deis cuenta de que estoy realmente cabreada).
Así que no es de extrañar, que, visto el panorama, me dedique día sí día no a observar desde mi ventana el vuelo de las palomas que pueblan los tejados de París. Otro día os hablaré de mi viaje a Saint Malo, y el Monte de Saint Michel; de mi nueva amiga Pilar, que lleva varias décadas viviendo en París y me descubre aquellos rincones con los que un estudiante no puede ni soñar, cuando sus viajes, conferencias y cruceros por el Mediterráneo le dejan tiempo (desde aquí, le envío un afectuoso saludo, pues sé de buena tinta que lee mi blog); de mi breve incursión en el mundo de la fotografía artística de la mano de Louis-Victoria, una fotógrafa alemana; de mi querida librería de cinco plantas, Gilbert Joseph, en el Boulevard de Saint Michel, dónde los libros de segunda mano cuestan mucho menos que un café (y a veces, los nuevos también); de mi nueva aventura literaria, que me ha llevado a devorar cinco o seis volúmenes a la semana; del nuevo y extraño trabajo que encontré hace un par de meses, cuidando (mientras sus padres están en casa) a una niña de dos añitos que vive en mi mismo bloque… De momento, sin embargo, observad conmigo el suave aletear mullido de las palomas, (que han reemplazado a los cuervos, cómo el sol radiante ha reemplazado a la lluvia) sobre las miles de cilíndricas chimeneas de cerámica…

* * * * * *
La paloma, más grande de lo normal y de un color gris pálido, con un aro verde suave alrededor de su cuello, miró sin comprender el cielo azul del atardecer, surcado de ocasionales nubes estiradas del mismo color que sus plumas, contra el naranja amarillento que perfilaba, en toda su imponente altura, la negra torre de Montparnasse.
Incluso encima de los tejados, cómodamente posada en un pararrayos, la temperatura era cálida. Todas las tardes, desde la llegada del buen tiempo, contemplaba el atardecer desde aquel alto tejado, desde el que sus ojos redondos y completamente abiertos en una perpetua y estúpida expresión de asombro, podían vislumbrar claramente la majestuosa Val de Grace, y allá a lo lejos, la cúpula blanca y enorme del observatorio astronómico de Denfert-Rochereau. A veces, en las ventanas abiertas veía a la gente. Una chica morena la observaba pensativa desde su ventana, en un tejado contiguo, mirando el atardecer de París, sin comprender tampoco. Pero pronto una nueva pareja de congéneres llamó su atención: con un suave arrullo llegaron para beber el agua de lluvia de una de las muchas pequeñas chimeneas cegadas, y partieron tan pronto como su sed estuvo saciada, dejando tras de sí el sonido de miles de plumas al entrechocar, junto con el suspiro de sus pequeños pulmones; un sonido que recordaba al calor sofocante del verano, cuando la brisa está quieta y el sol cae, denso y casi líquido, desde el cielo azul profundo. Éste recuerdo le dio ganas de volar con el viento ahora que aún podía disfrutar del fresquito de las noches. Se alejó, recortándose contra el cielo ya oscurecido, y en cuestión de segundos se encontraba ya mucho más allá del observatorio. Mientras el pararrayos todavía no había dejado de oscilar por su brusca partida, ella desapareció, disolviéndose en el gris del cielo, casi nocturno.

viernes, 3 de abril de 2009

Mas visitas

“Evidentemente, es importantísimo estar sobrio cuando te enfrentas a un examen. Ignorar este sencillo hecho ha provocado la aparición y florecimiento de más de un profesional de la limpieza callejera, el robo de fruta en los mercados, o la guitarra en el metro.
Pero Victor tenía motivos muy especiales para mantenerse alerta.
Podía cometer un error, y aprobar.
Su difunto tío le había dejado una pequeña fortuna para que no se convirtiera en mago. No se había dado cuenta cuando redactó el testamento, pero eso era exactamente lo que había hecho el anciano. Creía estar ayudando a su sobrino a realizar sus estudios universitarios, pero Victor Tugelbend era un joven muy inteligente en el sentido más retorcido de la palabra, y había razonado de la siguiente manera:
¿Cuáles eran las ventajas y las desventajas de ser un mago? Bueno, para empezar uno conseguía cierto prestigio, pero se encontraba a menudo en situaciones peligrosas, y corría el riesgo constante de ser asesinado por un camarada mago. No le atraía ni lo más mínimo convertirse en un cadáver muy respetado.
Por otra parte...
¿Cuáles eran las ventajas y desventajas de ser un estudiante de magia? Tenías bastante tiempo libre, ciertas licencias en asuntos como beber litros de cerveza y cantar canciones picantes, nadie trataba de asesinarte (excepto en el sentido vulgar y cotidiano de Ankh-Morpork) y, gracias al legado, también podía permitirse un estilo de vida modesto, pero cómodo. Por supuesto, lo del prestigio quedaba descartado, pero al menos seguías vivo para saberlo.”

Quienes conozcais a Terry Pratchett no necesitais que os explique nada, y para los que no lo conoceis, pero sois estudiantes cómo yo, es una buena introducción.
Esta noche, mientras el ojo de Sauron da vueltas allá en su torre buscando quién sabe qué, espero asomada a la ventana que Peter Pan aparezca y me anuncie que, aunque con muchos años de retraso, sigue queriendo llevarme consigo al país de Nunca Jamás.
Espero que acabe esta puñetera huelga que está terminando con mis nervios y la escasa motivación que tenía.
Espero que esta maravillosamente hostil ciudad termine de darse cuenta de que estoy aquí.
… y me he cansado de esperar.
Cómo de costumbre, muchas cosas han pasado desde la última vez que actualicé: el hecho más destacado ha sido la visita de mis queridas Oihane, Sara, Inés y Patri. Y redescubrir este tipo de sinergia que sólo se da cuando estamos todas juntas. Ese tipo de magia que nos ha hecho vivir cosas increíbles desde que nos conocimos. De no haber sido por ellas, por ejemplo, nunca habría descubierto lo que se siente cuando el sol se cuela en las entrañas de un barco y el mar te mece para que te despiertes ………levantarte y zambullirte en el agua azul verdoso……….
Tampoco habría descubierto nunca que los bailes de madrugada, cuando el agotamiento te lleva a un tipo especial de resistencia, son los mejores. Ni que aunque una amiga viva al otro lado del mundo, cuando vuelve todo sigue como antes ………..parloteando en las habitaciones del Cova mientras las mismas risas nos alejan flotando del mismo lugar del que lo hicieron hace un año………….Ni que romper con un novio puede ser el comienzo de una noche memorable e increíblemente divertida que comienza a las tres de la tarde cuando tu amiga se presenta en tu cuarto llorosa, y te anuncia la ruptura…….. Ni que las amigas pueden tragarse sus reservas y temores con tal de verte feliz. Ni que cada persona importante tiene una canción propia, que sólo se canta en momentos especiales. Ni que puedes llegar a añorar la música que normalmente detestas, sólo por que es la banda sonora de tu amistad.
Ni tampoco habría descubierto una pegatina de Soria ¡ya! En la pared de un diminuto tugurio del barrio latino, ni me habría metido en una bola gigante en el boulevard de St. Michel, ni habría dormido a gusto con tres personas más en un cuarto de diez metros cuadrados, ni habría bebido calimocho al borde del Sena…
¿Qué os puedo decir del tiempo que las chicas pasaron aquí? Pues que, aunque sé que ninguna de ellas lee mi blog, me encantaría dedicarles la actualización ésta vez.
Hacedles saber (aunque ya lo saben) que su visita me encantó, y que sólo fue otro capítulo más en un libro que lleva escribiéndose cuatro años.
Y que espero que siga así durante mucho tiempo más… por que a diferencia de Victor Tugelbend (cuyo tío financia el alargamiento de, sin duda, la época más maravillosa de su vida) nosotras no tenemos más remedio que aprobar y llegar lo antes posible a ser magas. Y aunque todas sabemos inconscientemente que eso puede significar el fin de la magia, seguimos adelante con la certeza de que siempre que exista un camino para encontrarnos de nuevo, lo tomaremos sin dudar un segundo. Ni océanos, ni mares, ni mareas, ni resacas, ni trapos (o platos) sucios, ni novios, ni gustos completamente diferentes en todo, han podido de momento con nosotras.
Tampoco podrá ningún posgrado, ni siquiera Florencia.
Desde aquí un beso enorme para todas. Lo que os tenía que decir ya os lo dije en París. Y bueno, ahí va un poquito mas de la historia de Víctor… para los que le pique la curiosidad, leedla en “Imágenes en acción”.
“De manera que Victor había dedicado una considerable cantidad de energía a estudiar, en primer lugar, las bizantinas normas que regulaban los exámenes de la Universidad Invisible, así como todas las preguntas que se habían presentado en dichos exámenes durante los cincuenta últimos años.
En los exámenes finales, la nota mínima para aprobar era un 88.
Suspender sería sencillo. Hasta un imbécil podría suspender.
Pero el tío de Victor no había sido ningún imbécil. Una de las condiciones que imponía el testamento era que, en caso de que Victor obtuviera una puntuación por debajo de 80, el suministro de dinero se cortaría en el acto.
En cierto sentido, había tenido éxito. Pocos estudiantes habían estudiado tanto como Victor. Se decía que sus conocimientos de magia rivalizaban con los de algunos de los magos superiores. Se pasaba horas y horas en una cómoda silla de la biblioteca, leyendo Grimorios. Investigaba sobre formulaciones de preguntas y técnicas de exámenes. Escuchaba las conferencias hasta que podía citarlas de memoria. Todo el personal docente lo consideraba el estudiante más inteligente, y desde luego el más trabajador, que habían tenido durante décadas. Y, en todos los exámenes finales, cuidadosa y certeramente, obtenía siempre una nota de 84. Era increíble.
El archicanciller leyó la última página.
-Ah. Ya veo -dijo al final-. Siente lástima por el pobre chico, ¿verdad?
-No creo que hayas comprendido lo que quiero decir, señor –dijo el tesorero.
-Pues me parece bastante obvio -replicó el archicanciller-. El chaval este suspende siempre por los pelos. -Señaló uno de los papeles-. En cualquier caso, aquí dice que aprobó hace tres años. Obtuvo un 91.
-Sí, archicanciller. Pero apeló.
-¿Apeló? ¿Contra su aprobado?
-Dijo que no creía que los examinadores se hubieran dado cuenta de que había cometido un error con las formas alotrópicas del octhierro en la pregunta número seis. Dijo que su conciencia no lo dejaría vivir tranquilo. Dijo que le remordería durante el resto de su vida si adelantaba de manera injusta a estudiantes mejor preparados y más dignos que él. El señor habrá advertido que en los exámenes siguientes sólo obtuvo puntuaciones de 82 y 83.
-Y eso, ¿por qué?
-Creemos que apuesta sobre seguro, señor. El archicanciller tamborileó los dedos con impaciencia sobre el escritorio.
-No lo podemos tolerar -dijo al final-. No podemos tolerar que alguien vaya por ahí siendo un casi mago y riéndose de nosotros ante nuestras propias... nuestras propias... ¿ante nuestras propias qué se ríe la gente?
-Yo opino lo mismo -ronroneó el tesorero, sin responder.
-Hay que hacer algo de él -insistió el archicanciller con firmeza.
-Con él, señor. Hacer algo de él significaría darle una profesión, o algo por el estilo -señaló el hombrecillo.
-Sí. Bien pensado. Pues hagamos algo con él.
-El problema es, ¿qué hacemos? Hasta ahora, es él quien hace algo con nosotros. Concretamente, burlarse -señaló el tesorero.
-En ese caso, habrá que restablecer el equilibrio de las cosas. O con las cosas -dijo el archicanciller. El tesorero puso los ojos en blanco.
-Así que quieres que lo ponga de patitas en la calle, ¿eh? -siguió su superior-. Pues nada, que venga a verme mañana por la mañana y...
-No, archicanciller. No podemos hacer las cosas así como así.
-¿Cómo que no podemos? ¡Creí que los que mandábamos éramos nosotros!
-Sí, pero todas las precauciones son pocas cuando anda de por medio el señor Tugelbend. Es un auténtico experto en legislaciones internas de la universidad. Así que se me ocurrió que, mañana, podríamos presentarle este examen final.
El archicanciller cogió el documento que le tendían. Movió los labios en silencio al leerlo.
-¿Sólo una pregunta?
-Sí. No tendrá más remedio que aprobar o suspender. Me gustaría ver cómo se las arregla para sacar un 84 con esto. (…)

Ponder Stibbons volvió a leer la pregunta: «¿Cuál es tu nombre?».
La respondió.
Tras un rato, la subrayó, varias veces, con su rotulador fosforescente de la suerte.
Tras otro rato, para demostrar su buena voluntad y espíritu de cooperación, escribió encima: «La respuesta a la Pregunta Número
Uno es:».
Diez minutos más tarde, se aventuró a añadir «Ése es mi nombre» en la línea inferior, y subrayó la frase con un trazo grueso.
Pensó que el pobre Victor iba a lamentar amargamente haberse perdido aquella oportunidad.
¿Dónde estaría?.”

miércoles, 4 de marzo de 2009


Bueno: tras un fin de semana acompañada de Rosa y Gonzalo, haciendo de nuevo turismo por las calles de esta maravillosa ciudad, me dispongo a descubriros un par de nuevos lugares de los cuales no había hablado todavía en el blog... pero vamos por partes.
El sol ha comenzado ha hacer su aparición más a menudo, la temperatura es más que decente, y el azul ha vuelto al cielo de París. Cualquier hora es buena para salir y disfrutar de la ciudad, que adquiere una nueva dimensión, una nueva personalidad. Es la diferencia entre una peli en color y otra en blanco y negro...sólo que todo sigue siendo como en las pelis de Chaplin (es decir, hermosísimo) pese a que el colorido lo inunda todo, e incluso me cuesta reconocer las calles. El cambio que ha operado la climatología no es exclusivo para esta ciudad, como podeis comprobar: en mi interior también florecen pequeños pastitos interiores (parafraseando a Miguelito...)
Pero en fin, quizás sea sólo mi cabeza, quizás mi optimismo, pero cada día me despierto con una nueva sorpresa, siempre el día me depara algo maravilloso (y no estoy exagerando...) tengo muchas cosas nuevas que contar, pero por hoy me limitaré a hablaros del Jardín de las Plantas, y de la Mezquita, que están al lado el uno del otro, y es una buena opción para pasar un día entretenido.
En primer lugar está el Jardín de las Plantas, un parque estilo francés (cómo no) que alberga en su interior preciosos paseos, pero también un zoológico (parte del cual está abierto al público), el Museo de Ciencias Naturales, un jardín botánico, varias exposiciones (la que está ahora mismo es de Cetáceos), el Museo de la Mineralogía y la Galería de la Evolución y la Paleontología. Os podeis imaginar cómo me puse el día que lo descubrí: me tiré como media hora delante del museo (que ya estaba cerrando) intentando ver la pelvis vestigial en el esqueleto de ballena que se ve desde una ventana (pero no la encontré). Es un paseo increible para estar allí todo el día, y disfrutar de las maravillas de la vida y el universo.
Al lado se encuentra...el Magreb. Una pequeña esquirla del corazón del Norte de África clavada en el centro de París. Un patio cerrado, con varios edificios en su interior (incluyendo una Sauna, abierta para hombres y mujeres en días alternativos) en el cual se puede disfrutar, por un módico precio, de un buen té moruno servido en un ambiente aún más moruno. El centro de todo eso no son los maravillosos pasteles expuestos en un mostrador nada más entrar, sino la mezquita.
Gonzalo y Rosa, que realizaron conmigo éste mismo recorrido, os pueden hablar del maravilloso día que pasamos.
Me han pasado otras cosas desde la última vez que escribí, la verdad es que estoy en racha, pero me las guardo para la próxima actualización. Sólo deciros que estos días mi periplo ochentero está alcanzando su cénit (espero) mientra me trago, una detrás de otra, las seis pelis de Star Wars. Después de esto, ya he subido demasiado, y creo que sólo queda bajar...
Muchos besitos a todos.

martes, 17 de febrero de 2009

In the (= ´s




Para que no digais que estoy dejando el blog, toma, dos actualizaciones en menos de una semana…
El caso es que el otro día, unos cuantos alemanes y yo (la más bajita, aunque parezca mentira… ahora comprendo a Oihane y a Patri jejejeje…) nos fuimos a ver un antiguo acueducto que está por Bastille, antiguamente utilizado para transportar el agua hasta la ciudad, y actualmente habilitado para… caminar por encima. Esto no resultaría tan extraño, de no ser que no es un mero camino, sino una especie de parque longitudinal, con sus plantas, sus florecitas, donde la gente sale a correr, y desde dónde se pueden ver el interior de los pisos más altos de la zona, cuyos habitantes no acostumbran a poner cortinas. Es uno de esos rincones de París que no suelen visitar los turistas y que te ayuda a darte cuenta de que París tiene muchísimas sorpresas dondequiera que vayas.
Por lo demás, sigo frikeando…reviviendo la guerra fría en su punto más álgido gracias a los testimonios exclusivos de algún que otro integrante del bando comunista obligado a vivir entre nosotros, y con la música de Ántrax en el ordena… ahora mismo, estoy en una extraña pero divertida fase. Me explico. Me he subido a bordo del Enano Rojo, he puesto a tope la música de Cristina Rosenvinge, he borrado todas mis listas de reproducción sustituyéndolas por cassettes de la movida y… allá voy, rumbo a los 80…(que por cierto, acabo de descubrir que si tecleas 80 pulsando a la vez el Alt te sale un muñeco sonriente con ojos de fumao…). Me excusaré diciendo que era inevitable, tras mi estancia en Cicely, Alaska, que intentase rememorar todos aquellos buenos tiempos…Por ejemplo viendo Dirty Dancing, Los Goonies o E.T, o escuchando a la chillona Cindy Lauper.
Obviamente, esta locura tendrá que acabar algún día (espero que antes de que me de por cortarme el pelo con un trozo de madera y comprarme pantalones altos y chalecos con chapas)… mientras me decido (Should I stay or should I go?) recibiré en mi pequeño universo la visita de Rosa y Gonzalo, que me traerán la dosis de buen rollo que me hace falta para estar dabuti…yeah!
En cuanto a lo demás… el tiempo sigue gris, pero la temperatura es un poco menos hostil al desarrollo de cualquier forma de vida basada en el carbono. Mis investigaciones sobre el Minotauro van un poco atascadas, debido al poco interés que me suscita dicho tema (en realidad, todo es mucho menos interesante cuando tienes que arbitrar entre los escritores griegos: Platón me ayuda bastante, pero entre Diodoro de Sicilia y Tucídides no hay manera de llegar a un acuerdo). Ahora también tengo que realizar un estudio sobre la reacción del pueblo romano ante la muerte de Nerón… ¿Cómo narices me he metido en esto? Sinf… Sin embargo, el señor Bordes y yo, pese a nuestras recientes desavenencias, parece que nos vamos entendiendo… ya me ha perdonado que le insultase aquella vez que me subió la fiebre.
En fin… continuare escribiendo, y espero que más a menudo que antes.
Besos ochenteros…
PD- La foto es de una fiesta de disfraces que hubo hace un par de meses...Los chicos son Dario y Federico (ambos italianos)

miércoles, 11 de febrero de 2009

6 milliards des autres

Desde luego, el pueblo francés tiene en las venas el zumo revolucionario: la reforma educativa propuesta por el gobierno ha tenido un eco profundo entre el alumnado… y el profesorado. Básicamente, las condiciones para acceder a un puesto de trabajo fijo o conseguir el título de doctorado han empeorado hasta el punto de que un profesor de secundaria, con su título y su oposición en el bolsillo, posiblemente sea pagado (si tiene la suerte de conseguir un trabajo fijo, cosa que también es muy complicada) solo por 10 meses al año. También han puesto dificultades a aquellos que quieren (queremos) dedicarnos a la investigación, puesto que en el caso de que decidas sacrificar tus mejores años haciendo una tesis doctoral, un tribunal tendrá derecho a valorar si mereces obtener el título (no ya una plaza): y aun el caso de que lo obtengas, y consigas una plaza en alguna universidad, tienes la posibilidad de perder tu empleo en cualquier momento, debido a un sistema de evaluación del profesorado, que no es mas que una forma encubierta de “echo a quien quiero”. Y esto es sólo una pequeña parte…

Pero en fin… hoy París se ha despertado radiante, resplandeciente, teñido del sol y el azul del cielo. Tanto que dan ganas de ir a tocar al Jardín de Luxemburgo ese Negro Cinturón que estuve practicando ayer…on verra… de momento acabo de volver de pasear por los Campos Elíseos, después de una exposición magnífica, “6 milliards des autres”, un recorrido por las inquietudes, miedos, primeros recuerdos, felicidad, tristeza, amores, experiencias, etc. de personas de todo el globo… y es increíble, por que son ellos quienes hablan, en unas grandes carpas situadas dentro del Grand Palais, subtitulados en inglés y francés, respondiendo a preguntas como ¿qué es para ti la felicidad? ¿Qué mensaje le darías a todos los habitantes de la tierra? ¿Qué es lo que te da más miedo en la vida? Escuchar a los supervivientes del genocidio de Ruanda, revivir los amores de tanta gente, escucharles hablar de su educación, su familia… en fin, increíble.

En otro orden de cosas, hoy me he despertado con un obrero sonriente frente a mi ventana… y no quiero decir en el tejado de enfrente: tengo un andamio justo al lado que está afectando seriamente a mi higiene personal, puesto que tengo la ducha al lado de la cama… así que nada de duchas en horario de trabajo.
Y por lo demás… París pinta bien, cada vez mejor este año… el otro día sin ir mas lejos, por extraordinarias circunstancias me encontré bebiéndome una Desperados bajo los puentes del Sena, desde dónde podíamos ver Notre Dame, a ritmo de música árabe interpretada al violín y la voz de Darinne, que nos acercaba las canciones tradicionales… cada día me encuentro haciendo cosas que no había planificado para nada (cosa bastante inusual en mí) lo cual solo contribuye a aumentar mi sensación de dejarme llevar por este maravilloso río… mi vida está tomando un rumbo interesante tras varios meses de soledad y monotonía. Muchos ya estais al corriente de que mi estado emocional ya puede denominarse “estable”; tras varios meses de caer en picado el piloto automático se ha encendido y ahora floto…. Cada vez más alto… o quizás simplemente me recuesto, como Alfonsina, arrullada en el canto de las caracolas marinas, borrado ya el sendero que llega hasta el agua profunda, hasta la espuma, como en la fantástica canción de Pasión Vega.
De momento sigo con la canción que canta en el fondo oscuro del mar, la caracola, buscando poemas nuevos en esa voz antigua de viento y de sal… y me voy hacia allá como en sueños… Dormida como Alfonsina....

lunes, 5 de enero de 2009

2009

“No se trataba de la antigua serenidad, el ánimo pensativo que es el recogimiento. Era una meditación intranquila, una insatisfacción latente. Y aunque desaparecía de sus ojos cuando yo la llamaba o le contestaba, a furia parecía acumularse muy cerca de la superficie.
-Oh, tu sabes cómo me gustaría-le contesté persistiendo en el mito de mi propia voluntad-alguna buhardilla cerca de la Sorbona, lo bastante cerca del alboroto de rue St. Michel, lo suficientemente distante”
Mientras escuchaba “Leaving for Paris” de Rufus Wainwright (una vez más, gracias Maya) en el autobús que habría de llevarme desde el aeropuerto de Lilly hasta la capital de Francia, estas palabras salieron de la boca de un viejo conocido (que como muchos sabeis, por que os doy el coñazo, es uno de mis personajes favoritos de la literatura vampiresca, después de mi querido Marius) y me ayudaron a entender porqué elegí esta ciudad como Destino. Las leyes de la causalidad, esas caprichosas damas que rigen mi multiverso particular, habían dispuesto no obstante más sorpresas para mi vuelta.
Pero empecemos por el principio: después de una despedida un tanto tormentosa de la ciudad de la luz el 20 de diciembre (por una serie de caóticas circunstancias, casi pierdo el avión), y unas navidades en mi tierra natal, durante las cuales he experimentado la paz más absoluta, imbuida en las montañas, la nieve, el cielo radiante, mi maravillosa familia, y ese ser de bondad sobrenatural y ternura infinita que es Canela, hoy me ha despertado la voz de mi madre a las ocho de la mañana, y yo me he sorprendido sin querer abandonar mi cómodo y grueso colchón nuevo.
No voy a contaros mi viaje desde Soria hasta París, por que ahora que estoy cómodamente refugiada en mi madriguera, me canso solo de recordarlo. Además, un par de simpáticas compañeras de viaje me han amenizado el vuelo, que en lugar de aterrizar a 80 km. de París (en el aeropuerto de Beauvais) como estaba previsto, nos ha dejado en la ciudad que antes os he mencionado, a 230 km. aproximadamente. Eso significa que, aunque Ryanair se ha enrollado esta vez, y nos ha colocado un bus gratuito desde este aeropuerto hasta París, nos hemos comido dos horas y pico de bus. Mi humor descendía peligrosamente hasta el punto de no-retorno.
En estas estamos, que cuando cojo el RER, una voz detrás de mí grita mi nombre: sin poder creerlo me encuentro con Francesco (cuyo avión, sin embargo, había aterrizado correctamente en Beauvais, y a la hora prevista, y que se encontraba allí tan sólo por que se había equivocado de tren). Esto consiguió que mi estado de ánimo se mantuviese milagrosamente en “cansado-cercano-al-enfado” (como en aquella canción de Javat y Kamel)
A la salida, la fontaine de Saint Michel me recibió con el Boulevard congelado, y muy pocas personas por la calle. Apenas un vistazo fugaz al Panteón, y una cuchilla de brisa helada se coló por mi cuello y me convenció de no querer volver a hacerlo.
Mi ascensor sigue roto, así que he subido los siete pisos con la maleta, para encontrarme en el felpudo de mi buhardilla, nada más llegar, una postal de mis queridas niñas Oihane, Patri, Sara e Inés felicitándome por navidad (lo cual ha elevado mi humor de nuevo, hasta el nivel “Estoy-dispuesta-a-hacerme-un-té”).
Y por último, mientras escribo estas palabras tumbada en mi cama, de entre mis cuarentaypico gigas de música, mi querido ordenador ha elegido reproducir La vie en rose (versión de Andre Rieu), y acercándome a la ventana, me he dado cuenta de que la torre ha cambiado de color: ahora está amarilla. Y aunque el azul siempre es más bonito, no he podido evitar pensar en su frialdad, frente a la calidez del amarillo que esta vez me ha recibido.
Y además, ¿Quién sabe? Quizás ya ha pasado la parte más difícil, y ahora comienzo a subir por el segundo brazo de la “U” del ErasmUs, después de haber descendido hasta lo más profundo de esta ciudad. Quizás ahora toque volar, elevarse de nuevo y tocar con los dedos el cielo rojo oscuro. Y esta vez, no me falta ni el ánimo, ni la buena compañía.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Los tejados

Ahora mismo, llueve en París. Es una lluvia finita, que se va acumulando en los tejados hasta caer goteando. Desde mi ventana, lo alto de la torre de Montparnasse apenas se distingue entre la niebla, y todo París está sumido en una quietud sobrenatural, que intento acallar subiendo el volumen de la música. Ni siquiera se escuchan los coches aquí arriba (el tráfico es mucho menos denso que en Madrid), y tengo la sensación de estar en lo alto de un enorme árbol de hormigón, en medio de un bosque gris que se extiende hasta donde alcanza mi vista, silencioso y gorgoteante, pero con esa sensación implícita a todos los bosques del mundo de estar rebosante de vida, escondida aquí y allá, por muy tranquilos que parezcan los tejados grises azulados, aunque tan solo dos o tres chimeneas (esas chimeneas tubulares de cerámica) humeen a lo lejos, y la luz no se aprecie todavía en las cientos ventanas que pueblan las buhardillas curvas.
Efectivamente, aquí la vida bulle y desaparece con la misma facilidad que lo haría en una jungla, y provocando exactamente el mismo efecto en sus habitantes, es decir, ninguno. Nada parece alterarse, y todo sigue igual, la ciudad entre la niebla gorgotea exactamente igual que la semana pasada
Monsieur Auzias, aquel que os presenté en una de mis primeras entradas en el blog, me anunció hace apenas tres semanas que posiblemente tuviera que hacerse ingresar por unos dolores abdominales que se habían revelado como un cáncer de estómago. Y hace tres días, mientras subía las escaleras de mi casa, me encontré a la portera que me anunció, con voz queda: “Il est mort.”.
El viernes iremos al mismo cementerio que os pongo en mi última entrada, Père-la-Chaise, para realizar un pequeño homenaje, en el que escucharemos una canción que él mismo grabó con su guitarra antes de morir.
Y esto es todo hoy… la verdad es que no tengo ganas de escribir más, aunque han pasado muchas cosas. Otro día os las cuento. De momento, hoy le dedico por segunda y última vez el blog a Monsieur Auzias, la primera persona que conocí al llegar a París.

jueves, 30 de octubre de 2008

El Cementerio de Père-Lachaise

El otro día, Daniele y yo fuimos a visitar el cementerio más grande de París: Père-Lachaise. Al llegar a la entrada un francés muy simpático nos preguntó si queríamos un plano… sonriendo dijimos que no, y subimos la escalera riéndonos de la ocurrencia. Hasta que tuvimos que volver a bajar a por el plano, por que el cementerio es tan grande que pueden circular los coches por él, tiene calles con nombres y números, y varios itinerarios marcados para que puedas visitar en un día todas las grandes celebridades que allí descansan. Y por supuesto, sin el plano es imposible orientarse, por que son 43 hectáreas de celebridades.
Hacía un día precioso, así que paseamos tranquilamente de tumba en tumba… las hay que son tan sólo grandes losas de mármol con letras doradas encima, pero son las menos. Principalmente son grandes sepulcros, muchas veces con esculturas increíbles encima, o bien capillas con cristales de colores, puertas desvencijadas y estrellas de David u otros símbolos grabados en la piedra junto con el nombre de la familia. Hay tumbas de todos los tamaños y formas, formando un laberinto increíble que, bañado por el sol de media tarde, se convierte en un paseo digno de las novelas de Anne Rice: si yo fuese Lestat también me retiraría unos cuantos años a descansar en un cementerio como este. De hecho, creo que no he sido a la única a la que se le ha ocurrido la idea, por que se rumorea que durante años este cementerio (al igual que las catacumbas, el auténtico reino de la muerte aquí en París) ha sido escenario de las perversiones más oscuras, misas negras, etc.
Dejando de lado la noche, y volviendo a la luminosidad que esa tarde inundaba el cementerio, teneis que saber que Père-Lachaise es más que un cementerio: hay auténticos jardines sembrados de tumbas, flores, cipreses… y una torre blanca que se yergue como el cuerno de un unicornio en el centro de la parte más alta. También hay varios monumentos como por ejemplo los erigidos a los muertos de varios campos de concentración nazis, o el de los españoles muertos por la libertad.
Entre las tumbas famosas que podemos encontrar están la de Edith Piaf, la de Oscar Wilde (tatuada con cientos de lunares, que al acercarse se transforman en… labios rojos, de los besos que le dan las parisinas a la tumba), la de Chopin (aunque su corazón está en Varsovia), o la que varios jovencitos que nos cruzamos, guitarra a la espalda, iban a visitar, la tumba de Jim Morrison.
Como curiosidad para Sara añado que encontré la tumba de un personaje que le interesaría y me hice una foto con ella para probarlo: un pedrolo negro tremendo con letras doradas en el que sólo ponía “Sauron”.
Esto es todo: solo deciros que si un día os animais a venir y dar un paseo vengais pronto, por que sobre las seis y media el cementerio cierra sus puertas… y comienza el reinado de los no muertos mmwwahahahahahaha… (Disculpad la risa malévola, he creido que tanto el tema como el final eran apropiados para Halloween)
PD- Por cierto, os invito a que os paseis por el Blog de Juanpi, DegeneraciónX (el enlace está más arriba) para que leais lo que pasó el otro día en el partido del Estu...)

jueves, 16 de octubre de 2008

21 en París

Ya iba siendo hora de actualizar…desde la última vez han pasado muchas cosas. Veamos… Para empezar, la semana pasada unos cuantos nos fuimos a tocar la guitarra nueva de Francesco (mi profe particular de guitarra y de italiano) al Pont des Arts…este puente peatonal sobre el Sena es la alternativa a dejarnos el dinero en bares, y siempre está lleno de gente tocando, bebiendo, o simplemente viendo París de noche, iluminada siempre en colores cálidos que contrastan con el negro azulado de los tejados: de noche la ciudad se viste de luz como si fuese a ir a una fiesta. Poco a poco entre “Michelle” y “Wonderwall” los demás fueron llegando. Y la gente del puente se nos iba uniendo: de repente un violinista que pasaba por allí comenzó a improvisar junto a Francesco en la canción de “Stand by me”… y los miembros de un grupo que volvían de ensayar comenzaron a secundarle. Cuando nos dimos cuenta estabamos todos como locos bailando “La Bamba” mezclada con “Twist and Shout” con gente que pasaba por allí y que quería bailar con nosotros… escuchar “Comandante Che Guevara” cantada por franceses e italianos que no entienden lo que significa la letra y acompañada de djembé, violin y cuatro o cinco guitarras es una experiencia inolvidable.
Y poco a poco, con el tiempo, me voy haciendo cada vez más a esta ciudad: cuando me preguntan por la calle ya entiendo y soy capaz de dar indicaciones, aunque tengo días muy espesos…
Además, para acabar de encajar aquí, el lunes pasado (como muchos sabeis) fue mi cumpleaños, y pasé a la cifra mágica de 21, lo cual no me hizo ni puñetera gracia, pero la otra posibilidad me gustaba todavía menos así que accedí a pasar por el aro. De repente, en medio de un bar de Bastille un montón de gente comenzó a cantarme el cumpleaños feliz en francés, inglés, alemán… mientras los italianos me deseaban “auguri”. Al día siguiente amaneció soleado y caluroso…Y el regalo de cumpleaños que me he hecho ha sido ir al cine a ver durante tres días seguidos (una para cada parte de la trilogía) esa fantástica película que tantos me habíais recomendado y yo no encontraba el momento para ver: El Padrino, trilogía completa, en versión original (inglés-italiano-siciliano) subtitulada en francés, y rodeada de italianos (y Gaetano, un siciliano auténtico).
Al día siguiente, el cumpleaños de mi padre, una carta desde España me trajo el olor a lavanda del patio de mi casa y las letras de mis padres y hermanos. Y cuando por fin pude conectarme al tuenti, facebook, correo electrónico y demás elementos de mi Ka virtual, me esperaban medio centenar de felicitaciones con todo vuestro cariño. Quiero a todos, y en especial a mi familia, todo lo que me apoyais desde allí… no sabeis cuanto significa tener siempre un correo que contestar, una noticia nueva, o simplemente un guiño que venga de mi tierra. Gracias, gracias, gracias mil a todos. Hay días en los que me devolveis la sonrisa a la cara.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Noche Blanca

Este fin de semana ha sido en París la Nuit Blanche, es decir, que todos los parisinos (y los que no lo somos) pasamos la noche del sábado dando vueltas por París, viendo todo lo visible, aunque la verdad es que me fui prontito por que estaba un poco enferma, pero ya se me ha ido pasando. El domingo, por ser el primero del mes, abren algunos museos de forma gratuita, y Amaranta (una amiga italiana) y yo decidimos ir al museo de Orsay: así que me invitó a comer pasta en su casa (pasta de verdad, riquísima!) y luego nos fuimos al museo, donde empezaron a aparecer el resto de nuestros amigos que se apuntaban al plan… lo malo fue que según la costumbre italiana llegaron tardísimo. Por suerte existe otra costumbre italiana que pone remedio a la primera, y es saltarte las colas. Así que tras casi una hora de cola unos, y cinco minutos otros, entramos al museo, que es… completamente mágico. Los que ya lo hayais visitado lo entendereis: las esculturas del patio central, y las pinturas impresionistas hacen un conjunto perfecto. Aproveché para hacer un montón de fotos, pues es uno de los museos más bonitos que he visitado en mi vida.
Después, para rematar el fin de semana cultural, fuimos a un cine cerca de la Place de la Sorbonne, que hacen descuentos a los estudiantes y reposiciones de películas de Woody Allen y François Truffaut, entre otros. Así que vimos “Jim et Jules”… que os recomiendo encarecidamente. Por hoy esto es todo... me ha quedado un poco escueto pero es que los mocos que llenan mi cabeza no dejan circular fluidamente las ideas. Besos...

viernes, 3 de octubre de 2008

La primera raíz...

Hoy, 3 de Octubre, hace un mes que estoy en París.
Y precisamente hoy he empezado a sentir “eso”, seguro que todos los que habeis vivido conmigo en el Cova o el Teresa lo entendeis: esa sensación de que no estás en casa, pero casi. Recuerdo perfectamente el momento en el que sentí eso por primera vez en Madrid: estaba acarreando mi maleta verde por las escaleras del Teresa, hasta el segundo piso, dónde vivía en la habitación 210. No me había quedado ni un solo fin de semana desde que empezó la universidad (estoy hablando de finales de noviembre), y no tenía amigos en la ciudad: no conocía a Juanpi ni, por lo tanto a ninguno de los argandeños que tanto me marcarían meses después. No aguantaba a las veteranas del colegio, apenas hablaba con mi compañera de habitación, y en clase no conocía mucha gente. Pero ya habían empezado mis conversaciones con María José, conocía un poco a Sara (aunque pensaba que era una especie de duende raro y pequeño que siempre llevaba un jersey del Señor de los Anillos, y me saludaba asomando la nariz por encima del libro que estaba leyendo acurrucada en la esquina de la cama), e Inés ya había subido a mi cuarto con sus altavoces a escuchar Marea y Extremoduro. Yo estaba triste, como siempre me ponía triste cuando hacía el recorrido Avenida de América-Ciudad Universitaria. La ciudad se apagaba lentamente con el invierno, cada domingo hacía más frío a la vuelta, pero no era el frío de Soria, que te atraviesa como cuchillos limpios y relucientes, un frío que curiosamente he llegado a asociar con la idea de “hogar”, sino una masa sucia y pegajosa de frío blandengue, que es imposible tomarse en serio. Y mi maleta cada vez venía más cargada de Soria, al tiempo que asumía lentamente que mi vida ya no estaba allí.
Y fue entonces, precisamente entonces, en las escaleras del segundo piso, tirando de la maleta, cuando vislumbré la puerta de mi habitación. Me llegaba el barullo de la gente de abajo que se disponía a cenar, por que eran las nueve. Y entonces sentí eso, una especie de “ya estoy en casa” en el estómago, por mucho que mi cabeza supiera que no lo estaba.
Y a partir de ahí, llegó todo lo demás, las maravillas que ya conoceis y que vivimos juntos.
Hoy, en mi camino a clase, el frío glacial y húmedo de París (diferente también) me ha sorprendido en frente de los cristales de una librería de la Rue Soufflot, y me he visto a mi misma con la carpeta y el abrigo, andando rodeada de estudiantes que se disponían a ir a clase, como yo. Y de repente he sentido eso mismo… y mirando el Panteón me he dado cuenta de que lo he mirado tantas veces que ya es algo mío.
Y lo mismo ocurre con la buhardilla: cuando llego enciendo el ordena, me preparo un matesito y me pongo música… y ya estoy en casa otra vez.
Aun así, no puedo algunas veces repasar todas las fotos y los vídeos de las fiestas que hemos hecho, y acordarme de todo lo que tengo en España… ¡cuantas raíces para un matojo tan pequeño!

lunes, 29 de septiembre de 2008

La Sorbona

Hoy, lunes, mi primer día de clase en París. Se acabó el cuento de hadas: entremezclada entre las masas de estudiantes que entran y salen de los anfiteatros ya no soy una Erasmus. Nadie me habla despacio, y los profesores no ponen un énfasis especial en pronunciar: esto es el mundo real.
Para que entendais un poco como funciona aquí la universidad, os explico: en algunas asignaturas, se organizan tres horas de clase semanales: una de Clases Magistrales (una hora), en grandes anfiteatros, en dónde un catedrático simpático (o no) pero siempre muy ocupado, suelta el rollo y apenas interacciona con los alumnos. O sea, como todas las clases en la Complutense (lo siento, pero en historia por lo menos, es así). Y las dos horas restantes, se organizan en grupos más pequeños de estudiantes, en salas más pequeñas, a fin de recibir una orientación más precisa sobre lo que llaman Trabajo Dirigido; un estudio en el que tu escoges el tema y desarrollas una investigación.
Esto ocurre en algunas materias: en otras, dependiendo de los créditos o del tipo de asignatura, somos grupos muy reducidos, e igualmente hay dos tipos de evaluación: trabajo y examen.
¿Y un Erasmus, que ventajas tiene? Pues para empezar, que puede escoger las materias que quiera: yo, en mi cuarto año de universidad, debería cursar Master 1, pero puedo escoger también asignaturas de Licence, lo cual significa que estudio cosas que ya sé, en muchos casos, lo cual no está mal. Además, casi todos los profesores entienden que al ser un Erasmus las cosas son difíciles para ti: solo tienes que presentarte como tal y… sorpresa! En historia (he tenido suerte, por que en otros estudios no pasa), quedas eximido de hacer el examen si no quieres (y por tanto, de ir a las clases magistrales, pero siempre es mejor ir para que el profe vea que tienes interés), y puedes dedicarte a hacer un buen trabajo.
Así pues, se me plantea un año algo más fácil de lo que en un principio había pensado, puesto que no tendré que tomar apuntes y estudiar directamente de ellos (de momento eso creo, veremos en el resto de las asignaturas) pero voy a tener que leer muchos libros en francés, y hacer muchos amigos franceses para que me corrijan los errores garrafales que seguramente meta en los trabajos.
Por hoy, esto es todo amigos… tan sólo permitidme un pequeño y precoz juicio rápido a la universidad francesa: es, en todos los aspectos, mucho más estimulante para el alumno que la que tenemos en España, por lo menos dentro de lo que yo conozco. Estimulante en cuanto a que te permite desarrollar una investigación desde el primer momento en el ámbito que tu elijas, lo cual es una golosina para cualquier historiador: ese trabajo no sólo hace madurar tu capacidad crítica ,sino que te empuja a aprender más allá de la historia clasica y lineal que aprendemos en clases, desarrollas una capacidad de juicio al tener que manejar forzosamente distintos tipos de fuentes, y sojuzgarlas tú mismo. La iniciativa de los trabajos opcionales no está mal, pero… aquí sabes que tu trabajo cuenta un porcentaje ya estipulado de tu nota final, y que tu esfuerzo no caerá en balde ante un profesor pasota (que los hay, por lo menos en la Complu)
Ahora voy a motivarme un poco más viendo los horarios de mañana: como tengo que elegir asignaturas, tengo que cursarlas todas esta semana, para poder contrastar. Aujourd´hui je suis crevée… au demain!

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El fin de semana

Este fin de semana han sido aquí en París las Journées du Patrimoine, en las que todos los edificios históricos, museos, galerías de arte (icluso propiedades privadas) quedan abiertas gratuitamente y con visitas guiadas. Así que unos cuantos decidimos pasarnos por la Ile de St. Louis a visitar un Hotel privado que lleva ahi desde el siglo XVII... y fue increible. Por allí habían pasado gentes de la familia real, de la corte, artistas y hasta el mismo Baudelaire. El mobiliario y los frescos de los techos y las paredes eran originales, y el decorado, las lamparas, los candelabros, todo estaba tal cual...
Por otra parte, y debido al precio altísimo de los bares en París (puedes llegar a pagar 7 euros por una cerveza)algunos hemos decidido pasar de los clubs y bares (que les gustan tanto a los alemanes) e irnos a pasar el tiempo al los Jardines de Luxemburgo, a tocar la guitarra de Julio (un italiano muy majo) hasta que deja de dar el sol. Aunuque no os lo creais en los jardines de Luxemburgo hay sillas, sillas sueltas para que la gente las mueva y las ponga donde quiera... y no estan pegadas con cemento! Y nadie se las lleva a su casa ni nada, siguen aquí!
Luego nos fuimos a beber vino (de botella!!) a un puente del Sena. Por que aquí la gente bebe también en la calle, pero de botellas, que hay que descorchar y todo, y se llevan sacacorchos y vasitos y copitas de cristal, y ensaladas y queso... El viernes igual, en la plaza del Trocadero, viendo la Torre Eiffel iluminada (ahora está azul y tiene un faro en la punta), es un lujazo hacer botellón así!
Ya os iré contando más... un besito a todos!

sábado, 20 de septiembre de 2008

No me llames extranjero...

Es curioso como el estar solo en tierra extraña te puede unir de una manera tan fuerte… ni siquiera hemos empezado la universidad, y todas las noches un grupo de Erasmus españoles, italianos, alemanes, suizos, rusos, etc. nos paseamos por el Boulevard St. Michel y decidimos donde podemos ir de fiesta. Por que siempre hay una fiesta para estudiantes en algún lugar de París, y especialmente si eres Erasmus. Y tengo suerte, porque muchas se encuentran en el corazón del barrio latino, es decir, que ni siquiera tengo que coger el metro o el autobús para volver, porque estoy al lado de mi casa.
Es divertido hablar en italiano y cantar “Oh bella ciao” con la letra original, o la cara con la que te miran los alemanes cuando les nombras Ramstein (porque allí se ve que no les gusta nada), y hablar todos en una lengua que no es la nuestra, el francés, masacrándolo cada uno a nuestra manera…
No se si habeis escuchado la cantidad de mitos que hay sobre el Erasmus: es pronto para que pueda decirlo, pero una cosa si es cierta, y es que existe un buenrollismo generalizado entre todos. Comemos, estudiamos y salimos juntos, porque todos (y algunos por primera vez) estamos fuera de casa, y vivimos solos.
Algún día os hablaré de la soledad, y de cómo la estoy sintiendo estos días más que durante el resto de mi vida… por eso creo que nos acercamos tanto los unos a los otros, y es comprensible. Mientras pasemos por la Rue Moufftard, o bebemos cerveza en algún bar perdido de La Place d´Italie, no estamos solos en las habitaciones, en las residencias, en las aulas, solos rodeados de gente extraña. Es precisamente la soledad la que conduce a la solidaridad.
Y la solidaridad nos ayuda a sentirnos un poco menos extranjeros…y un poco más europeos. Por que no pasa un día sin que en una conversación se entremezclen, en cuanto pasamos de la segunda ronda, el inglés, con el francés, el italiano, el español e incluso el griego!
De momento, aunque no haya empezado la universidad, mi experiencia en París es increíble...
Continuará…

lunes, 15 de septiembre de 2008

Comienzos

Acabo de dejar a mi madre en la estación de Neuilli Porte-Maillot, desde donde sale el autobús que la dejará en el aeropuerto de Beauvais, a una hora de camino. Son las cinco de la mañana.
Ya estoy sola en París. Ha sido muy difícil dejarla sin que me viera llorar, pero lo he conseguido.
Los últimos días los hemos pasado viendo Doctor en Alaska y Muchachada Nui, atiborrándonos de té y andando sin parar por las calles de esta maravillosa ciudad, sobre todo por el centro, y conociendo cada rincón del 5º Arrondisement, donde tengo el placer de vivir. Ayer, mi madre se quedó un poco preocupada, por que la sección de “Mundo Viejuno” de Muchachada Nui estaba dedicada a los Erasmus… y os podeis imaginar. Por otra parte, desde que no tengo a Cris de la Mañana en la pantalla de mi ordenador retransmitiendo por onda media desde la K- Oso, todo parece menos interesante… aunque se haya cortado el pelo.
Ya os iré contando poco a poco las cosas que ya conozco, pero como me quedan aun muchos meses de escribiros, prefiero ir a paso lento, y disfrutar más el camino.
Hoy me he dado cuenta de que por la noche, esta ciudad se apaga. Ni la Tour Eiffel, ni otros edificios lucen como a las once, cuando me acuesto. Pero el Arco de Triunfo si lo hace, y es lo primero que he visto desde los cristales del taxi tras salir de la estación, borroso por las lágrimas. Las calles desiertas, y apenas cuatro o cinco coches, pero él seguía encendido.
Al llegar a mi buhardilla, que tanto me gusta, me he dado cuenta de que con sus doce metros cuadrados, era demasiado grande para mí sola.
Creo que me voy a acostar un rato. O a comer galletas “Paquita” (lo más parecido que he encontrado a las digestive) y ver algún capítulo más de Muchachada Nui. Buenas noches.
PD: Acabo de leer los comentarios que me habeis dejado en el blog… no podía haberlos leído en mejor momento, chicos, me habeis subido la moral una barbaridad. Muchas gracias…

sábado, 6 de septiembre de 2008

Ciática

Escribo desde la cama del hotel. Esta ciudad me da ciática. A lo mejor es que las distancias aquí no son como en Madrid: ¿la ópera? ¡Si está ahi enfrente, a dos calles!. Ya.
Total, que bien.
Excepto por este pequeño detalle, todo es una maravilla. Andando por París, comiendo crepes, y encontrandote iglesias increibles, e incluso catedrales por todas partes! Lo que en cualquier otra ciudad habría sido monumento histórico y visita obligada para los turistas, aquí pasa desapercibido.
Tengo ganas de instalarme el lunes en mi buhardilla.
Y también quiero deciros, que seguramente no tenga internet allí, así que actualizaré menos, pero lo haré, lo prometo, e intentaré colgar fotillos cuando tenga el cable de la cámara.
Mientras tanto, que sepais que todos me acompañais, y en especial Maya, que me ha proporcionado con los 10 gb. de música que me pasó, la banda sonora del verano y mi año en París... ya casi no escucho otra cosa que Lisa Ono, Kevin Johansen o McEnroe... Aunque de vez en cuando me pongo un poco Sonata Arctica y esas cosas, para no olvidar raíces...
Besitos a todos, voy a hacer unos ejercicios con mi madre para ver si se me pasa lo de la espalda.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Monsieur Auzias

Ahora, mientras escucho "Anoche soñé contigo" de Kevin Johansen, efectivamente todo me parece un sueño... porque por fín lo encontré. El nidito de mis sueños. Una buhardilla en el barrio latino, a veinte minutos de la universidad, una casa USB (Unidad de Supervivencia Básica).
La ducha está en la habitación, pero no así el wc, que tiene su propia llave, y tengo que cruzar un pasillo, al igual que mi armario y el frigorífico. Y la buhardilla... no podía soñar con nada mejor. Cuando la vi supe que era para mí. ¿De precio? Practicamente tirada. No me podía creer que no estuviera cogida... y el fantásico y bohemio dueño, Monsieur Auzias es la definición perfecta de "charmant", amigo de Paco Ibañez, y profesor en una facultad cercana. A él le tengo que agradecer que, pese a que tras de mi llamaron dos chicas, él les respondió que "la chambre est déjà loue, et c´est pour Lara", pronunciando mi nombre con un adorable acento francés. Incluso me dijo que no nos cobrará ni fianza, e incluirá en el precio todos los gastos menos la electricidad.
Monsieur Auzias, ca c´est pour toi!
¡Gracias por todo, hoy soy feliz!

jueves, 4 de septiembre de 2008

Mi llegada

A las 9:30 de la mañana, tras haber cogido un autobús que me llevaba de Soria a Madrid a las 21:00 del día anterior, llegué a París.
Lo primero, localizar el hotel. Lo segundo, planificarme, y visitar mi facultad por que hoy a las 9:15 tenía una cita con el coordinador, y un examen (maquiavélico) para evaluar mi nivel de francés a las 16:00 en otro lugar.
Así que, con el ánimo encendido y sin dormir, mi madre (que ha venido a acompañarme, gracias a Dios) y yo, nos dirigimos alegremente a mi facultad a pie (sin entender que 15 cm. en un mapa como ese eran aproximadamente 3 horas andando).
Por el camino, ocupadas en apreciar que hasta los edificios mas torcidos de la calle más recóndita y miserable tienen aquí molduras dignas de Gran Vía, no nos dimos cuenta de que el edificio de la Opera se cernía sobre nosotros... por fortuna, un ángel dorado nos avisó a tiempo, y pudimos contemplar a la vuelta de la esquina a los bustos de los grandes genios de la música, que pasaron de nosotras y siguieron escrutando el cielo de París con ojos vacuos.
Pronto llegamos al museo de los museos, el Louvre, y cruzamos por su patio interior para acceder al Pont Royal. Callejeando, dimos con el Panteón, y mi facultad. Y por supuesto, la sempiterna Tour Eiffel vigilando desde cada rincón de París.
Demasiadas emociones para un sólo día, un día de 48 horas, así que nos dormimos exaustas tras llegar al hotel en RER.
Esta mañana, la entrevista y el examen.
Y esta tarde, he llamado a cerca de 50 pisos, me han respondido dos, y uno de ellos no tengo nada claro que podamos ponernos en contacto para quedar... El resto son contestadores, habitaciones ya alquiladas, y racistas que no quieren estudiantes españolas. C´est la vie.
Con el francés... pche. Puedo hablar, y entiendo si no hablan demasiado deprisa. El problema es que hablan a velocidades supersónicas cuando se arrancan...
Por hoy, esto es todo... la cama me llama.
Au demain!